Como todos las mañana, la chica se despertaba por los rayos del sol que se filtraban desde su ventana que se encontraba a su derecha. Esa ventana vertical y larga que permitía el paso de la naturaleza a su habitación que se sentía fría por la escarcha que se produce en el techo de su hogar.
La chica se levantaba con lentitud y somnolienta mientras se colocaba sus zapatos de descanso y empezaba a bajar con pereza al primer piso. Miraba el fuego mientras estaba en la chimenea durmiendo plácidamente... tristemente tendría que interrumpir su sueño para hacer mover su hogar.
La chica se movió a la ventana de la entrada y la abrió mirando hacia la montaña donde nuevamente estaban escondidos. La guerra aun no desaparecía por completo ya que el olor a pólvora no desaparecía aun cuando había finalizado y estando a miles de metros sobre el nivel del mar.
La chica respiró con dificultad ya que sus pulmones no estaban acostumbrados al aire nevoso y empezó a trabajar en los quehaceres de su lugar.
Estuvo toda la mañana tarareando canciones inventadas mientras escobillaba el piso de madera con entusiasmo. Darse valor y calor en esa fría temporada.....
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